Descripción del proyecto

Elsinore

If we are true to ourselves, we can not be false to anyone.

Escrito por ivb | @gamefeeles | 27/10/2019

Lo primero que llama la atención de Elsinore (Golden Glitch Studios) es el marco donde se desarrolla. Esta aventura conversacional se presenta como una versión alternativa de Hamlet, donde el personaje homónimo está a punto de perder la cabeza por el asesinato de su padre, el rey de Dinamarca, a manos de su tío Claudius. En este contexto controlamos a Ophelia, el interés amoroso de Hamlet, con quien recorreremos el castillo de Elsinore para hablar con los personajes de la obra magna de Shakespeare en el transcurso de unos pocos días.

Entablando conversación con sujetos tan reconocibles como la reina Gertrude u Horatio, amigo de Hamlet, descubriremos detalles sobre esta versión de Elsinore y adquiriremos chismes y rumores que podremos comentar con otros personajes para adquirir aún más información o cambiar el transcurso de determinados acontecimientos.

Con esto nos quedaría una aventura interesante, pero el giro de tuerca viene cuando Ophelia muere a manos de un asesino misterioso y despierta en su habitación, días antes del suceso. Gracias a ello nos daremos cuenta que podemos repetir acontecimientos al reiniciar líneas temporales o morir prematuramente. Con esta habilidad tendremos la misión de descubrir lo que está pasando, a medida que tomamos precauciones contra el asesino y los demás peligros que acechan a cada habitante del castillo. Así lo que empieza como una aventura conversacional típica se convierte en un rompecabezas temporal, cuyo propósito es salvar a todo el mundo.

Puesto que nuestras armas son la palabra y la información que vayamos consiguiendo, no tardaremos en juguetear con las posibilidades que nos brinda Elsinore. Haciendo burradas tales como decirle a Claudius que sabemos que mató a su hermano o jugar con los sentimientos de Hamlet para acelerar su locura, todo por una pizca de conocimiento. O ni siquiera eso, porque los personajes están tan bien construidos que ver cómo reaccionan en situaciones inesperadas ya supone una recompensa en sí misma.

Al no haber consecuencias reales a nuestros actos tomaremos distancia con unos personajes que a priori duele ver sufrir innecesariamente. No es algo inusual, en la mayoría de videojuegos que ofrecen un grado de libertad similar termina pasando, puesto que siempre se puede volver atrás y tomar otra decisión.

En mi caso esto implicó pasar de ir con cuidado, escogiendo cuidadosamente qué revelar y a quién, a ignorar las necesidades de los demás, reseteando lineales temporales enteras para ver acontecimientos específicos sin importar el destino de los personajes en ese ciclo. Todo esto lo hacía con el objetivo de buscar el final más pacífico posible, cierto, pero no es menos verdadero que cuanto más me adentraba en las posibilidades del juego, más iba deshumanizando a unos personajes con deseos y sufrimientos propios. En su lugar se convertían en engranajes y resortes cuya única utilidad era activar las distintas escenas y finales del juego. SPOILERS LIGEROS A PARTIR DE ESTE PUNTO

Sin embargo cuál fue mi sorpresa al descubrir que mi pérdida de empatía estaba siendo orquestada y, hiciera lo que hiciera, no habría un final feliz porque alguien estaba controlando los destinos de todo el mundo en Elsinore. Alguien que se regocijaba con cada muerte y se divertía con cada masacre. Yo podía afectar directamente a los acontecimientos del castillo, pero la locura que se había asentado en la corte provenía de un lugar que se escapaba a mis capacidades.

El impacto que esto produjo en mí fue casi inmediato. Descubrir que tus decisiones no son lo único que puede dar forma a tu realidad es una revelación inusual en el mundo de los videojuegos, tan acostumbrados en endiosarnos. Sin embargo esta obra plantea fuerzas que escapan a nuestro alcance, las cuales configuran las múltiples realidades que podemos vivir en el juego tanto o más que nuestras decisiones. Esto desemboca en el descubrimiento de que haga lo que haga va a morir gente y no hay forma de evitarlo. Incluso desenmascarar al culpable de estos delirios e intentar pararle solo sirve para reforzar esta realidad.

En el día a día las decisiones vienen con limitaciones, uno no puede decidir sobre el absoluto, como en un videojuego, sino en términos relativos. Las opciones que uno tiene están acotadas por nuestra humanidad y este es el gran valor del mensaje de Elsinore. No se limita a mostrarnos las consecuencias de nuestros actos, sino que nos hace tomar consciencia de su alcance.

No puedo evitar hacer paralelismos con Undertale al hablar de esta obra, puesto que ambas tienen un giro final que rompe la cuarta pared para hacernos reflexionar sobre nuestros actos. La obra de Toby Fox lo hace para que nos sintamos culpables a través de la hipocresía de un sistema trucado (el del videojuego en general, el del RPG en particular), Elsinore pone en el punto de mira nuestras propias limitaciones y nos anima a hacer el máximo con lo que se nos ha dado. Mientras Undertale y otros tantos juegos alimentan la fantasía moralista de que siendo un santo podrás salvar al mundo, esta curiosa adaptación de Hamlet nos pone frente a esa ilusión y nos deja libres para que podamos descubrir que es justo eso, una quimera.

Nos enfrenta a nuestra propia incapacidad, haciéndonos cuestionar si es justo disponer de tanto poder. Repleto de corazones que laten, nos permite jugar con ellos para que descubramos que nosotros también somos un corazón que late. Nos pone el foco para que interpretemos a nuestro personaje y lo apaga cuando decidimos ver qué hay detrás de la cortina, porque al final del día una obra es solo eso, la actuación de unos acontecimientos preestablecidos y la realidad es mucho más dura.

Entonces, ¿quién tiene potestad para decidir sobre la vida? ¿Quién está preparado para manipular la felicidad de los demás?, la respuesta es nadie. Nadie lo está. Porque la vida no es una obra de teatro, no es una farsa y nadie puede pretender tratarla como tal. El mundo está lleno de gente que sufre y que hace todo lo posible para tirar hacia adelante. A veces olvidamos nuestras líneas y nos salimos del personaje, porque la verdad es que no hay personajes, solo personas que siguen una narrativa manipulada.

¿Qué pasaría si Hamlet, en vez de buscar venganza, decidiera perdonar a su tío? ¿Y si Claudius aceptara sus crímenes delante de la corte?, los personajes tienen un guión cerrado que deben seguir hasta el final de la obra. En Hamlet Claudius esconde sus crímenes hasta el final y Hamlet busca llevar a cabo su venganza hasta las últimas consecuencias, a pesar de las dudas que puedan albergar el choque de trenes es inevitable. Pero en la vida real esto no tiene por qué ser así y Elsinore lo demuestra a través de unos personajes que cambian en función de lo que la vida les depara, destacando su humanidad y volviendo a la pregunta, ¿Quién tiene potestad para controlar su fortuna si no ellos mismos?

Con todo esto el juego de Golden Glitch Studios ha sido el primero que me ha inspirado para escoger de forma definitiva el final original. Esto es, no hacer nada. Dejar que la corte sea dueña de su destino y sus fracasos le pertenezcan. Que sus corazones no dejen de desear, asustarse, odiar, arrepentirse y, a veces, amar, porque esa es su naturaleza. En esto consiste reconocer el drama de la vida y las tragedias del vecino, en decir “estoy aquí y te reconozco, pero la decisión es tuya”. Y tú, ¿qué harías?

To be, or not to be: that is the question:
Whether ’tis nobler in the mind to suffer
The slings and arrows of outrageous fortune,
Or to take arms against a sea of troubles,
And by opposing end them? To die: to sleep;
No more; and, by a sleep to say we end
The heart-ache and the thousand natural shocks
That flesh is heir to, ’tis a consummation
Devoutly to be wish’d. To die, to sleep;
To sleep: perchance to dream: ay, there’s the rub.