Descripción del proyecto

Sekiro: el honor del ninja y el jugador

Escrito por Aldof| @AldoLedZep | 31/03/2019

En su día Dark souls fue un redescubrimiento por los juegos que demandaban una mayor dedicación por parte del jugador, algo similar a géneros como por ejemplo el hack n’ slash donde somos nosotros los que establecemos el tope de la puntuación en relación a nuestra habilidad y el reto que se nos propone. From Software consiguió unificar gameplay, narrativa y ambientación de una forma tan retorcida que nos enamoró a muchos desde el comienzo. Junto con el éxito de la saga souls el estudio se convirtió en un referente; copiando y mejorando sus tendencias y filosofía. Con mejor o peor recepción comenzaron a aparecer juegos triple A e independientes que tomaban prestados los cimientos de la saga, creado así el subgénero “soulslike”.


Me resulta interesante la evolución de “la fórmula souls” a lo largo de estos años, muchos estudios han aportado su granito de arena al interiorizar e implementar ciertos conceptos en sus propios juegos. La propia From Software ha experimentado con su saga estrella trayendo nuevas mecánicas como el desarrollo de los combates contra los jefes en Bloodborne o también rescatando antiguas características como la barra de maná de Demon souls en Dark souls 3.

De forma muy astuta se presentó Sekiro en el E3 de 2018, un Dark souls con ambientación japonesa (por fin) dónde se intuían algunas novedades como mayor agilidad, verticalidad en el mapa, resurrección, etc. Sin embargo, puedo afirmar que a pesar de las similitudes Sekiro se distancia lo suficiente de los Dark souls como para marcar su propio camino y evolucionar prácticamente en todos los aspectos.  Aunque sí comparte algo mucho más con Demon souls y es que ambos sentaron las bases de una saga.


Quizás sea muy aventurado afirmar esto, ya que el estudio podría perfectamente tomar otras decisiones, pero quiero recalcar lo mucho que dista esta nueva IP de lo convencional. Esto lo sabe el propio juego y lo utiliza a su favor, aprovechándose de los jugadores experimentados y sus expectativas.

sekiro3

Mis primeras horas de juego resultaron algo confusas. Tenía todo lo que cabía esperar e incluso más, pero a pesar del progreso no me sentía en casa. La narrativa era menos sutil y más directa, el combate parecía ser más simple y las victorias las encontraba un poco aleatorias por lo que no me resultaban del todo satisfactorias. En cierto punto hasta encontraba tedioso el tratar con los enemigos llegando a sentir injustos muchos encuentros. Pero a pesar de todo seguía disfrutando y me apetecía continuar aunque con la mosca en la oreja y la sensación de estar haciendo algo mal o perdiéndome algo, justamente igual que cuando jugué mi primer Dark souls.

Tarde un rato en darme cuenta de esto;  el fanservice más profundo, la nostalgia invisible, la reacción de Ego cuando prueba el ratatouille de Remy. Todo eso me vino de golpe y comprendí que tenía que dejarme llevar, confiar en el diseño del juego y disfrutar del viaje, desaprender las nociones más superficiales de los “soulslike” para quedarme con lo más básico, al igual que la llama, la filosofía primigenia: no bajes la guardia.

A diferencia de sus anteriores juegos, el tutorial se disuelve de forma más extendida y puede pasar casi desapercibido, no hay un demonio del refugio ni un campeón Gundyr que te dé la bienvenida de golpe. Todo esto me pilló desprevenido hasta que empecé a asimilar lo que me proponía el juego y comprender cómo trabaja un ninja: con rapidez, astucia y sin honor.

Existe un punto claramente marcado donde se termina el margen para el jugador y la tozudez de seguir avanzando bajo tus propias reglas. El juego pone a prueba tu arrogancia que es castigada de forma fulminante con frustración y enfado. No me considero una persona precisamente paciente pero sí un poco más humilde para aprender y reconocer errores. ¿La recompensa? El propio juego, captas el flow de cada pelea, se presentan nuevos movimientos y situaciones que puedes afrontar de distintas maneras, siempre y cuando, estés dispuesto a seguir aprendiendo.

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Me alegra saber que en From Software siguen apostando por la búsqueda de nuevas fórmulas, siendo conscientes, firmes y responsables con su visión la hora de hacer juegos.

Comprender esto me ha aportado una perspectiva mayor como jugador e incluso de mi propia vida, como viene siendo costumbre con cada una de sus entregas. Evolucionamos, fracasamos, acertamos, aprendemos, etc, pero mantenemos nuestra esencia. Lo mejor de nosotros es lo que marcará la diferencia respecto a los demás.