Solo, puzles y amor romántico2018-07-20T12:10:31+00:00

Project Description

Solo, puzles y amor romántico

Rompecabezas que hablan de amor.

Escrito por ivb | @Gamefeeles | 04/06/2018

Hacer videojuegos es difícil. En un medio que debe compaginar disciplinas tan dispares como la informática, la animación, el diseño de niveles, de sistemas, la música y la cinematografía, es común ver propuestas que se quedan a medio gas y tienen que recurrir al anuncio a bombo y platillo de las grandezas de una experiencia que, en realidad, es mucho más pequeña y simple. Este espectáculo vacío, alimentado por el mal llamado hype, afecta a las propuestas más ambiciosas a nivel económico porque el propio coste así lo requiere, llegando al anuncio desproporcionado.

No obstante esta falta de honradez viene siendo contrarrestada por un conjunto de videojuegos más sencillos, a menudo independientes, que llevan por bandera la promesa de ser algo pequeño pero honesto. Al margen de la calidad que puedan tener resulta interesante comprobar como propuestas tan dispares comparten esta transparencia, pues son obras hechas con cariño y la suficiente artesanía como para transformar algo complejo en una propuesta sencilla y profunda.

Pero no siempre es así, pues a veces se confunde la sencillez con la simplicidad, fruto de la falta de profesionalidad. Así, en el otro lado del espectro de las obras grandilocuentes y vacías, podemos tener juegos pequeños por no disponer de los recursos para ocultar sus trucos, tan simples como parecen.

Un día tranquilo en la playa

En esta línea, Solo es una obra sencilla, con corazón y un punto de artesanía pero también simple en aspectos donde no debería serlo.

Lo primero que llama la atención de este título es la paz que inspira ya desde el menú inicial, que invita a tener una actitud reflexiva de principio a fin, bien necesaria tanto para sus puzles como para los dilemas que plantea. Porque este juego tiene dos partes bien diferenciadas, los puzles de mover cajas con distintas propiedades para alcanzar una plataforma a priori inalcanzable y un conjunto de cuestiones sobre el amor, formuladas en clave de pregunta al resolver un rompecabezas.

Esta estructura de llegar a una isla, plantear un problema, resolverlo, proponer una pregunta sobre el amor, desbloquear la siguiente isla y hacerte dudar sobre tu respuesta a la cuestión anterior, es algo que saca de la propuesta no tanto por previsible sino por las propias limitaciones del formato. Hay un techo a cuanto puedes profundizar en un tema tan complejo como las relaciones de pareja formulando una pregunta simple seguida de un ¿estás seguro que eso es así?, por lo que esta guía meditativa termina siendo excesivamente simple, no aportando más de lo que uno mismo pueda plantearse.

Respondiendo preguntas sobre el amor en pareja

Por otro lado Solo tiene retazos de genialidad en cómo entiende el puzle, pues no dista mucho a cómo entiende el amor. Conectando ambos aporta una perspectiva muy interesante al género. Sabe que ambas cosas están arraigadas en la paciencia y el buen hacer, más que en la astucia y la inteligencia.

Los rompecabezas más complejos pueden llegar a frustrar y hacerte abandonar enfadado la partida, cuya resolución depende de nuestra forma de mirar, de cuan dispuestos estemos a cambiar nuestra perspectiva para entender al otro. En esta nueva consideración hallamos un significado que nos permite vivir con mayor profundidad nuestras relaciones amorosas, a la par que aporta nuevas posibilidades a cada elemento del rompecabezas en el juego.

Lejos de intelectualizar el amor y transformarlo en un problema a resolver, Solo busca en sus puzles destacar la paciencia y el cambio de perspectiva como características delicadas y amorosas de quien los afronta. Aquí reside la victoria de esta obra, no en sus interpelaciones, sino en lo que el jugador reflexiona, inadvertidamente, al resolver un rompecabezas en un contexto meditativo enfocado a un cambio de prisma sobre el amor.

Resolviendo puzles

La forma en la que logra vincular el diseño de sus puzles con el amor es presentando una cantidad de cajas pequeña, usualmente no más de cuatro, pidiendo al jugador que exprima sus posibilidades con cabeza. Con ello toma consciencia que de buenas a primeras probarás lo básico y, como todo buen rompecabezas, sabe que la paciencia y el cambio de mentalidad basados en la apertura a sus sistemas recompensan más que la astucia. Del mismo modo que una mirada tierna sobre el amado permite advertir nuevas dimensiones del mismo, una mirada delicada permite advertir nuevas posibilidades en el mundo de Solo.

En definitiva, este juego plantea, entre sus simples preguntas y estructura poco inspirada, un acercamiento inusual al amor y al género de los rompecabezas. No termina de aprovechar sus propias cuestiones y su acabado resulta un tanto artificioso al ser, por momentos, esclavo de sus propias convenciones. Sin embargo, en su atmósfera tranquila y entre sus versátiles cajas hay espacio para una meditación auténtica que solo puede darse en este medio y esto, en un mundo lleno de propuestas rimbombantes de dimensiones innecesarias y obras pequeñas por perezosas, es ir en la dirección correcta. Por ello estaremos atentos a lo próximo que decida hacer Team Gotham, pues esos pequeños detalles han demostrado que aman los videojuegos con sinceridad, veamos si saben corresponder a este amor cuando sea más exigente.

Admirando las nubes en Solo