Por un puñado de midiclorianos 2018-06-01T15:07:33+00:00

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Por un puñado de midiclorianos.

Los Jedi en las precuelas

Escrito por Dr.Tenma | 28/01/2018

Podría parecer que George Lucas pidió casi un imposible en 1999 cuando presenciamos el inicio de ‘La Amenaza Fantasma’. El Episodio I iniciaba una historia que el espectador medio ya conocía. Lucas pretendía que olvidásemos su trilogía original y nos zambullésemos en una nueva serie como si no supiésemos quiénes eran Yoda, Obi-Wan Kenobi, Darth Vader o La Fuerza. O tal vez no, tal vez las precuelas no estan concebidas para los que conocíamos la trilogía original. ¿Qué pasa si olvidamos los prejuicios y analizamos las precuelas como si realmente iniciaran una serie de películas? ¿Qué pasaría si observamos el comportamiento de los Jedi sin dejarnos llevar por la axiomática creada en la trilogía original?

En 1977 debimos esperar casi 57 minutos hasta que ese (supuestamente) diabólico Imperio Galáctico actúase de un modo realmente diabólico y destruyese el (supuestamente) pacífico planeta Alderaan. En ‘La Amenaza Fantasma’ el texto de inicio nos explica que la Federación del Comercio es codiciosa, mientras que a los Jedi se describen como “guardianes de la paz y la justicia”. Ahí es nada: los malos y los buenos representados con apenas 3 adjetivos.

Nadie nos tenía que decir que Nute Gunray y los suyos son codiciosos, eso es evidente en el mismo instante que prefieren intentar matar a los Jedi antes que renegociar el bloqueo comercial de Naboo. Si bien esta actuación y la invasión del planeta pueden ser vistos como actos moralmente reprobables, no es menos cierto que cuando la reina adolescente de Naboo contacta con los comerciantes, ésta insiste en que “los embajadores del canciller han ido para forzar un acuerdo”. Forzar. No discutir, no dialogar, no tratar de alcanzar. Los Jedi iban a reunirse con Nute Gunray para forzar una salida a una situación “perfectamente legal”.

La legalidad del bloqueo económico de Naboo queda patente en el mismo Senado Galáctico. Esa no es ni siquiera la discusión, sino la invasión del planeta. Es entonces cuando la adolescente Amidala se ve entre la espada y la pared: someter al Canciller Supremo Valorum a una moción de censura o esperar que el Senado cree una comisión de investigación que analice la veracidad de su acusación. En ningún momento está sobre la mesa el posible testimonio del Maestro Jedi Qui-Gon Jinn y su padawan sobre los altercados. Ni Amidala, ni Palpatine, ni Valorum, ni los mismos Jedi se plantean tal testimonio.

La moción de censura contra Valorum triunfa. No hay duda de que el Senado no está satisfecho con su mandato. Según Palpatine, Valorum está sufriendo unas “infundadas acusaciones de corrupción”, pero vista la respuesta de la cámara, no es descabellado asumir que algo podrido olía en la administración de Valorum. Es más, es un hecho que el Canciller pidió a los Jedi que forzaran un acuerdo en una situación económica particular y que ninguno de los involucrados tiene el más mínimo interés en pregonar en el Senado que, en efecto, eso pasó.

Palpatine habla sobre la decadencia del Senado, ahora repleto de senadores codiciosos sin interés por el bien común.

La República Galáctica está en decadencia. Esto no lo dice sólo el senador Palpatine a la Reina Amidala, ni otros escritos de corte más político, sino que resulta evidente en las precuelas. El espectador añejo jugaba con ventaja -sabíamos que el régimen iba camino de un Imperio- pero son constantes las referencias a lo lento del funcionamiento del Senado y, en general, de cualquier organismo burocrático.

El Senado es especialmente importante puesto que se trata de la única referencia que tenía el espectador de la trilogía original sobre la República. En ‘La Amenaza Fantasma’ comprobamos su funcionamiento -aunque todas las precuelas hicieron su parada de rigor en el Senado- y composición. Hablamos de un organismo en el que sistemas planetarios y organizaciones económicas comparten voz y voto. Si lo pensamos, que la Federación de Comercio esté en el Senado es tan absurdo como que en nuestro senado actual hubiera representación de la compañía del agua pudiendo decidir sobre la idoneidad del matrimonio homosexual.

Si la República está en decadencia, la Orden Jedi también. Viven aparentemente dedicados a menesteres mundanos como negociar/forzar acuerdos, ser guardaespaldas de lujo y vivir sin notar la presencia del lado oscuro a su alrededor. Básicamente viven en la ignorancia.

Tarkin anuncia la supresión del Senado y explica al Alto General Tagge que ahora los gobernadores regionales tendrán mayor control sobre sus territorios y el miedo mantendrá la cohesión en la galaxia. No parece tan mala idea visto cómo funcionaba el Senado Galáctico durante los últimos años de la República.

Toda esta presentación debería hacer notar que, posiblemente, los Jedi no son la salvación de la República sino parte del problema mismo. Desarrollemos más esta idea aportando más pruebas.

¿Cuántas palabras de amabilidad pronuncian los Jedi sobre Jar-Jar? No hace falta que busquéis mucho: ninguna. Lo más que hace Qui-Gon es salvarle -por absoluto error- y librarle de un castigo -por absoluto interés: “necesitaremos un guía”. Mientras, Obi-Wan no duda en temer que Anakin sea “otra patética forma de vida”. Jar-Jar no sólo fue odiado por la audiencia, sino que los Jedi no dudaban en recalcar que estaban totalmente en contra de su mera existencia^1.

Qui-Gon tampoco duda en dejar que un crío de 9 años^2 corra una carrera de vainas. Él es consciente del peligro que implica, pero mi teoría es que usa tal carrera para convencerse del talento de la joven promesa. Qui-Gon teóricamente hubiera sido mejor piloto -un Maestro Jedi bien formado contra un niño con talento, pero sin entrenamiento específico en el uso de La Fuerza- pero, una vez más, esa opción no está en la mente de Qui-Gon Jinn. Es más, el encuentro con Anakin en Tatooine no hace sino recalcar los problemas de la República: ni su moneda ni sus leyes tienen valor en el borde exterior. La República no es capaz de evitar que exista la esclavitud y los Jedi no están allí para liberar esclavos, sólo quedarse con aquél que puede resultarles útil ^3.

Y, por supuesto, tenemos el elefante en la habitación: los midiclorianos. Pocos conceptos han molestado más a los seguidores de una obra que la palabra midicloriano^4. Éstos, por sí solos, despojaban a los Jedi de su misticismo y añadían una explicación parcial innecesaria. Y justamente por esto los midiclorianos son, quizás, la idea más brillante que Lucas tuvo en las precuelas. Los midiclorianos nos dicen que los Jedi no son sólo una especie de monjes, sino que son unos estudiosos. Científicos, incluso -dentro de lo que en el la universo de Star Wars se podría considerar ciencia, Recordemos que sus leyes de la física y biología no correlacionan con nada de las nuestras. Qui-Gon hace un test a Anakin antes de que éste participe en la carrera de vainas. Lo hace para asegurarse de que, en efecto, Anakin es sensible a la Fuerza. De hecho eso nos indica que (a) cualquiera no puede ser un Jedi, puesto que genéticamente debe estar inclinado a ello y (b) los Jedi no basaban la elección de “potenciales Jedi” a su intuición -o sea, a la Fuerza- sino que contrastaban ésta con datos objetivos.

Antes de poner en juego tu misión, hay que asegurarse de que apuestas por un caballo ganador.

Pero hay más, como Yoda y Mace Windu dejan bien claro, ni siquiera el talento basta para ser un Jedi. Un chaval de 9 años es demasiado mayor para empezar su entrenamiento^5 pero, ¿cómo es eso posible? Es evidente que una persona con talento puede aprender los “trucos” Jedi, ¿entonces? Mantengo que lo que un Jedi no puede aprender con 9 años es a dejar de tener personalidad propia. Anakin ha tenido una educación y vivencias que, por decirlo de un modo elegante, no parecen estar en consonancia con las enseñanzas del Código Jedi.

En el Episodio II, Anakin inicia una serie de pasos que le llevan a caer en el lado oscuro de la Fuerza. Anakin es incapaz de entender la visión cuasi-mística de amor que predican los Jedi, sin apego propio. Las escenas entre Anakin y Padmé no son tanto escenas románticas como la caída de Anakin en los pecados del lado oscuro. El ego de Anakin está siempre presente, ya sea luciendo su dominio de la fuerza o tratando de tomar control de la situación. Me atrevería incluso a afirmar que esa relación amorosa es en parte producto de un truco mental Jedi de Anakin sobre Padmé.

No sólo eso, en este ‘Ataque de los Clones’, se nos muestra como el Jedi más prometedor y la política más prometedora son incapaces de controlar sus hormonas. La orden Jedi y el Senado se van a pique con los actos de Anakin y Padmé. Él no duda en masacrar por venganza, y ella no duda en desatender la misma razón de su visita a Coruscant con tal de acompañar a Anakin. Durante la estancia en Naboo y Tatooine, Padmé está mucho más interesada en renovar su vestuario cada par de horas que en gestionar el voto de su planeta durante la crisis separatista.

Antes que la República entre en guerra que sencilla.

La orden Jedi no sale mejor parada durante los Episodios II y III. Primero, aceptan usar un ejército clon de procedencia dudosa. Segundo, se saltan sus preceptos pidiendo a un Caballero Jedi -Anakin- que investigue al Canciller. Tercero, han asumido la destrucción de los Sith como su única meta y Mace Windu prefiere destruir a Palpatine antes que someterlo a juicio por sus crímenes. Sólo Yoda, en su enfrentamiento contra el Conde Dooku, antepone salvar la vida de Obi-Wan y Anakin a matar al Sith. Yoda tardará unos años en recordar que la Fuerza está en equilibrio y que el mal no puede ser erradicado del todo y mucho menos a expensas del bien. Eso sí, tanto él como Obi-Wan, no dudan en deformar la realidad a Luke para que éste acabe con Palpatine… ¿Hay cierto sentimiento de venganza ahí? No en vano Lucas iba a titular al Episodio VI ‘La Venganza del Jedi’.

Mientras tanto, Darth Sidiuos y el lado oscuro, acaba con la República desde dentro. No hay un uso de las artes oscuras más allá del final del Episodio III^6. Aparentemente, Sidious podría masacrar a los Jedi sin demasiados problemas pero decide usar la maquinaria republicana para su ascensión al poder. Se vale de la burocracia, de las leyes y del exceso de confianza de los Jedi. La caída de Anakin no hubiera sido posible sin la gestión que los Jedi hacen de una guerra en la que ellos mismos han participado.

Obi-Wan pide a Anakin que investigue a Palpatine. Lo hace fuera del consejo, para que no quede registro de una petición que el propio consejo considera deshonesta. Salvaguardar la paz y la justicia en la galaxia es lo que tiene.

La enseñanza clave de Qui-Gon en ‘La Amenaza Fantasma’ es que el punto de vista marca nuestra realidad. Esto no es sólo una manera de enlazar la gran mentira que Obi-Wan le cuenta a Luke sobre el destino de su padre -“¿¡Desde cierto punto de vista!?”- con ‘La Venganza de los Sith’ y la visión de Anakin sobre los Jedi -“Desde mi punto de vista los Jedi son malvados”- también es la semilla de esta teoría que he desarrollado aquí. Si nos despojamos del axioma “los Jedi son el bien” y les dejamos hablar por sus actos, observamos que no todo es tan blanco y negro. O, tal vez, toda esta teoría no es más que el resultado de un cúmulo de lagunas en los guiones de George Lucas….

A partir del segundo 47 Obi-Wan explica la lógica bajo la que ha vivido los últimos lustros.

Notas

  1. Hoy en día parece obligado tener que hacer mención a la teoría de Darth Jar-Jar que defiende que el singular personaje era, en realidad, un poderoso Sith. Esta teoría es perfectamente compatible con la poca simpatía que Jar-Jar despierta en ‘La Amenaza Fantasma’, dato que podría apuntar que George Lucas, en efecto, tenía reservado un papel más oscuro para el personaje durante las siguientes películas.
  2. Un poco de cronología de Star Wars. Anakin nace en el año 41 antes de la Batalla de Yavin (B.B.Y.), Padmé Amidala en el 46 B.B.Y., mientras que ‘La Amenaza Fantasma’ tiene lugar en el año 32 B.B.Y. Por otro lado, Luke y Leia nacen el el 19 B.B.Y. y Han Solo en el 29 B.B.Y.
  3. Este punto es especialmente interesante si hacemos una mirada al futuro. En primer lugar, debemos darle crédito al Imperio por hacer cumplir la ley en Tatooine, igual aquí está la mano de Anakin y de ahí que no haya menciones en la trilogía original a la esclavitud en la galaxia. Pero el punto más importante para la verosimilitud de esta teoría es el hecho de que Han, pese a haber nacido poco después de ‘La Amenaza Fantasma’ y haber vivido las Guerras Clon, no cree en la existencia de La Fuerza. Esto viene a corroborar que los Jedi son del todo irrelevantes durante los eventos de las precuelas. Sus actos pasan desapercibidos incluso en una época de conflicto en el que ellos son los líderes de los escuadrones más importantes.
  4. Los midiclorianos son tan odiados que en 2015 hasta Europa Press recogía que en ‘El Despertar de la Fuerza’ no habría mención a estos microorganismos.
  5. Mientras que una adolescente de 14 años es suficientemente mayor para presentarse y ser elegida como soberana de un planeta entero. Bueno, entero, lo que se dice entero, no: los Gungan han sido ignorados largamente en las decisiones galácticas que implican su planeta natal.
  6. No parece descabellado asumir que Yoda, al igual que fue capaz de percibir el dolor de Anakin cuando masacra a los moradores de las arenas en Tatooine, sería capaz de percibir un uso evidente del lado oscuro por parte de Palpatine.