Esos pequeños momentos2018-01-21T20:13:43+00:00

Project Description

Esos pequeños momentos

Microsoft Xbox 360.

Escrito por Diegodcsantos | 14/01/2018

La vida se resume en momentos. Nuestro primer dia de colegio, levantarnos corriendo en Navidad, esa mirada de la chica que te gusta. Todos y cada uno de ellos nos van moldeando como individuos y provocan el desarrollo de nuestra personalidad. Además, nos ayudan a gestionar nuestra valoración sobre ciertos periodos vitales, lugares y personas.

En los videojuegos, por supuesto, no ocurre diferente. La objetividad en la calidad o ausencia de ella de todas las obras se acaba perdiendo en un mar de sensaciones que llevan al jugador a desarrollar preferencias muy alejadas de lo que es netamente notable, bueno o simplemente pasable. Al final, a lo largo de los años, nuestra memoria en el terreno jugable no madura en función de la cantidad o calidad de los productos que hayan pasado por nuestras manos sino en base a pequeños momentos, más o menos importantes, ya fuesen visuales, sonoros o incluso fuera del contexto del juego y más cercanos a experiencias personales que rodeaban ese instante. Todos ellos se abrazan a nuestro subconsciente y se quedan con nosotros de manera irremediable.

Generalmente en el sector de los videojuegos tenemos la tendencia a enfocar debates en torno a cuál es la mejor consola, el mejor juego o la mejor compañia pero pocas veces nos paramos a pensar en sensaciones concretas y cuando lo hacemos, parecen reservadas a ciertos juegos cuando en realidad, cualquier obra puede contar con ellas si logra pincharnos en el lugar correcto.

En esta serie de artículos he decidido echar un ojo a todas las consolas que han pasado por mis manos y dejar que mis recuerdos me mostrasen mis momentos clave con cada una.

Hoy voy a empezar por Xbox 360, la que sería mi elección para disfrutar aquella generacion.

Black Friday (Dead Rising)

De cara a comenzar un poco organizado, he decidido empezar por el principio y escoger el que fue mi primer juego de la blanca de Microsoft. Imprescindible desde entonces.

Está claro que cuando llega una nueva generación, lo que buscas son sorpresas en el apartado gráfico. Algo que te confirme que el dinero ha estado bien invertido y que el salto era necesario.

En este caso no me voy a ir más allá de los cinco primeros minutos de juego, cuando por primera vez abres la puerta del centro comercial y apareces en el centro de esa marabunta. La sensación de angustia por la situación, la cuenta atrás y la ingente cantidad de zombis a tu alrededor es algo que era, hasta ese momento, literalmente impensable.

Tiempos de Incertidumbre (Prey)

Nuestra segunda parada nos traslada al eterno juego de Human Head y como en el caso del Dead Rising, se presenta en el inicio mismo de la historia.

Si hay algo que siempre valoro y necesito en un juego en primera persona con un mínimo de historia es que me preparen y me ayuden a ponerme en la piel del personaje al que controlo y partiendo de la base de que era la primera iteración de una franquicia, pocas veces me había sentido identificado tan rápido como con este Prey.

La aventura comienza en un bar con un ambiente un tanto enrarecido y opresivo, en el que entre susurros y voces se barrunta la tragedia posterior.

Esa discusión entre tu novia Jen y los dos hombres de la barra, en la que tienes que intervenir. Ese mensaje que aparece en el televisor, avivando la tensión del momento y poniéndote en situación de lo que pasa más allá de la reserva y sobre todo ese momento de la abducción tan bien llevado. Grandísimo comienzo para una grandísima aventura.

Puro Espectáculo (Pure)

En la época de la 360, estaba en la universidad y la consola se convirtió, por suerte o por desgracia en una cosa mas a compartir en la comuna que vivíamos. Devorábamos juegos con más o menos suerte y teníamos la tendencia de ir de vez en cuando de excursión al Game mas cercano en busca del clásico juego de segunda mano por diez o veinte euros que nos solucionase el finde o un par de noches intempestivas.

Aquel día le toco al Pure, el arcade de Quads de Black Rock y pocas veces he estado tan satisfecho con una de esas escapadas al centro comercial.

Éste es, a diferencia del anterior, terriblemente visual. Comienzas la carrera, impresionado por los entornos espectaculares, empiezas haciendo pequeños saltos con el botón A, para posteriormente complicarlos un poco mas con B e Y, cuando de repente aparece una estrella en tu medidor y un aviso de que el R1 y el L1 deben ser pulsados para realizar un Special Trick… a partir de ahí comienza el show. Puro espectaculo.

Matar a un Ruiseñor (The Darkness)

El que sin duda es para mi es uno de los más especiales se produce en ese lugar de tranquilidad que tienen la mayoria de juegos hoy en dia, donde con mejor o peor suerte intentan escarbar un poco en su propia importancia y proponen al jugador profundizar en la supuesta trascendencia de su propuesta mientras descansas entre tiroteo y tiroteo.

Al igual que comentaba con Prey, le doy mucha importancia a la gestión y calidad que las desarrolladoras le dan a estas pausas jugables con propósitos narrativos ya que creo que pueden generar un valor que traspasa al del propio leitmotiv de la obra.

Llega un momento en el fantástico The Darkness, en el que por circunstancias del guión te encuentras en casa con tu amiga Jenny y ella te pide que te sientes a su lado a ver Matar a un Ruiseñor. A pesar de que el juego te obliga a sentarte, te deja libre para decidir cuándo levantarte y seguir tu historia. Pues bien, si eres lo suficientemente paciente (o romántico) te quedarás recostado con ella hasta que se duerma y completarás uno de los Logros más bonitos de la generación.

Más Allá del Mar (Bioshock)

Siguiendo la estela de Prey y The Darkness, no podía faltar en esta lista el que a nivel general me parece una de las mejores experiencias de la época: Bioshock.

Aderezado con millones de pequeños detalles que no se pueden pasar por alto. A pesar de que es un juego que basa su maestría en la exhaustiva atención al detalle y que esta aderezado con millones de pequeños detalles imposibles de pasar por alto, me voy a quedar con la llegada a Rapture.

El humo que inunda la zona de pasajeros, el vistazo a las fotografías, el accidente, las olas, la luz de la luna y un faro,”siempre hay un faro”, indicandonos nuestro destino.

Tras subir renqueantes las escaleras de entrada a esa ciudad de la que lo sabías todo y a la vez nada, aun sorprendido por la rapidez de los hechos te encontrabas con esa estatua de bronce, casi amenazante que dictaba “No Gods or Kings. Only Man”. Brillante y magnífica antesala de lo que nos esperaba más adelante.

Camino a Torquemada (Red Dead Redemption)

Tras innumerables horas de juego y ya tremendamente impregnado de la historia propuesta por Rockstar, atraviesas con John el río San Luís, adentrándote en México y conociendo los distintos pueblos de la zona de Punta Orgullo y Perdido. Pero tú, que ya eres todo un aventurero, sigues con la mirada fija en eso que en el mapa te marca con el nombre de Diez Coronas y que llevabas horas viendo desde el otro lado de la frontera. Una zona desértica con las ya famosas rocas horadadas por el viento.

Cabalgas hacia allí y de repente, en aquella esquina en la que parecía que solo había piedras de color rojizo, aparece a lo lejos un pequeño destacamento llamado “Torquemada”. Pues sí, el viaje ha merecido la pena, después de subir durante largos minutos llegas al pequeño pueblo en ruinas y observas embelesado el horizonte. Te embarga la sensación de estar viviendo el juego y te das cuenta de que si hacía horas ya te encantaba, ahora formaba parte de ti.

La Tranquilidad de la Bengala (Alan Wake)

Alan Wake, ese juego del que tanto se habló y escribió, que tanto dividió al sector y al usuario nos dejaba, mas allá de un desarrollo encorsetado, una ambientación digna de la mejor novela.

Si hay algo que no se le puede achacar a la obra de Remedy es la tensión en la que te sumerge de manera casi constante, con cantidad de enemigos rodeándote en superioridad. Pues bien, bajo mi punto de vista, la enorme tranquilidad que provocaba encender una bengala bajo el acoso de los enemigos es sencillamente espectacular. El maravilloso efecto gráfico viene acompañado de una limitada pero potente muestra de poder muy bien transmitida al jugador y que te permitía coger aire para preparar tu próximo plan de ataque.

La Explosión de Megatón (Fallout 3)

Nunca he sido muy amigo de este genero de videojuegos y menos aun de su vertiente más moderna pero no se por que, acabé sucumbiendo a Fallout 3. Supongo que el hecho de no tener un histórico en este tipo de productos hizo que no estuviera acostumbrado a decisiones tan drásticas como la que me presentó un tal Señor Burke pocas horas después de salir del refugio. Casi no me había acostumbrado a la radiación y ya había llegado a una pequeña ciudad llamada Megatón, en donde conocí al Sheriff, a Cromwell, a Moriarty y a un largo etcétera de nps mas o menos interesantes.

Hice un par de secundarias, compré tres o cuatro cosas y a los pocos minutos estaba viéndola explotar desde lo alto de un lujoso ático con un viejo cabrón por una habitación y 500 míseras chapas. Yo soy de los que se puede tirar minutos valorando la trascendencia de escoger el camino de la izquiera o el de la derecha en Gears of War asi que imaginaos mi cara de miedo y satisfacción.

City of Stars (L.A. Noire)

Siempre he estado enamorado de la cultura estadounidense de la época de los cuarentas y los cincuentas. El cine, la música, el arte, los coches, todo ello ha formado parte de mi vida de una manera u otra desde que tengo uso de razon gracias a mis padres.

También forma parte importante de este romance la novela negra clásica americana. Imaginaos lo que fue para mí subirme a un Oldsmobile escuchando Ella Fitzgerald y pasearme por una increíble maqueta de Los Ángeles del 1947. Creo que sobra explicar porque cualquier paseo se traducía en una mezcla de sensaciones y recuerdos y que fue lo que me hizo amar un juego que estaba muy lejos de ser perfecto pero muy cerca de convertirse en uno de mis imprescindibles.

No Estaba Muerta (Kameo: Elements of Power)

La situación de Rare era complicada y todos los fans de la compañía estábamos expectantes. En mi caso, la compra de la Xbox 360 se decidió única y exclusivamente en función de los de Twycross.

Después tan bueno como exento de magia Starfox Adventures y del infravalorado pero indudablemente menor Grabbed by the Ghoulies se percibía una sensación incomoda. La compra por parte de Microsoft empezaba a generar dudas que apuntaban en todas direcciones. Ya no sabíamos si culpar a los estadounidenses, o si, desafortunadamente, Rare había perdido parte de su indudable calidad.

Kameo fue el juego que trajo la luz y me devolvió la ilusión por Rare en un tiempo en el que como he mencionado en el párrafo anterior ya se barruntaba el desplome del mito.

Un bellísimo aspecto gráfico, un desarrollo clásico con intentos puntuales de modernidad y una banda sonora magnífica.

Me lo pasé como un enano, disfrutándolo desde el inicio hasta el final sin saber si esto iba a ser un nuevo y brillante comienzo o una de las últimas chispas de genialidad antes del definitivo apagón. Después llegó Perfect Dark Zero.

Hasta aquí la primera parte de este especial que hoy nos ha dejado mis mejores momentos con la Xbox 360. ¿Cuales fueron los vuestros?