Crítica de Battle of the sexes2018-01-30T11:14:50+00:00

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Crítica de Battle of the Sexes

Error no forzado

Escrito por Diegodcsantos | 30/01/2018

Los biopics son una eterna fuente de material para los estudios de cine. A lo largo del tiempo, numerosas personas han pasado a la historia por alguna razón y pocas cosas son tan agradables y sencillas de adaptar como un acontecimiento ya existente. Llevarlo a la gran pantalla, además, ayuda a reforzar la figura de los protagonistas y a darle un toque cinematográfico que nunca está de más. Solemos decir que toda buena historia merece ser embellecida y con las películas se presta a ello. En el caso que nos ocupa, Battle of the sexes se centra en el famoso partido de tenis que enfrentó a Billie Jean King y a Bobby Riggs. Una lucha en la que se jugaba mucho más que un resultado.

Bobby Riggs era un tipo peculiar. Decir que fue un tenista californiano que llegó al número 1 tras ganar torneos como Wimbledon o el U.S.Open (en un formato anterior) seria quedarse en la superficie de un personaje famoso por su pasión por los juegos de azar. Sabido es que se hizo millonario apostando por el mismo en varios torneos y que tuvo serios problemas personales por culpa de una pasión que se convirtió en adicción. En su afán por demostrar la superioridad masculina y ya entrado en cierta edad, tuvo la idea de retar a tenistas profesionales femeninas. Billie Jean King fue una de ellas.

Considerada una de las mejores tenistas de todos los tiempos. La también californiana gano muchos títulos a lo largo de su carrera. Wimbledon, el U.S.Open, Roland Garros o el Open de Australia se pueden encontrar entre su palmarés. Pero de nuevo, hablar de su faceta como deportista seria solo rascar la superficie de una persona que traspasó varias barreras e impulsó un movimiento que en aquel momento era casi un imposible. Activista por el cambio social, en 1973 amenazó con boicotear el Abierto de Tenis de los Estados Unidos a menos que las mujeres recibieran un premio en dinero igual al de los hombres. Su demanda fue atendida y el Abierto de los Estados Unidos se convirtió en el primer gran torneo en su tipo en ofrecer igualdad en las retribuciones. Este fue solo uno de sus méritos pero el que propone la película como punto de inflexión en su imagen de cara al público norteamericano.

Dirigida por Jonathan Dayton y Valerie Faris, autores de Little Miss Sunshine y Ruby Sparks, dos de las mejores referencias cinematográficas indie de los últimos años y con Emma Stone y Steve Carell a la cabeza, Battle of the sexes era una producción a la que había que prestar atención. Directores interesantes, grandes actores, dos personajes con chicha y una historia suficientemente curiosa solo podían dar como resultado un gran Biopic digno de Oscar. Desafortunadamente, nada más lejos de la realidad.

Comenzando por lo que sin duda es lo mejor del film, hay que decir que los actores estan fantasticos. Emma Stone sigue redondeando una carrera interpretativa que solo Jennifer Lawrence parece capaz de seguir dentro de su rango de edad. Su capacidad para transformarse en un personaje tan alejado de sus roles previos no hace sino agrandar la figura de una actriz que nos va a dar muchas alegrías en los años venideros. Una pena que el límite autoimpuesto por lo estrecho del guión y lo ambiguo de la propuesta no le permita llegar más allá.

Por otro lado Steve Carell sigue demostrando que, dejando de lado su faceta cómica es un actor tremendamente capacitado para navegar en personajes que van desde lo paródico a lo terrible. No es su primera incursión en películas alejadas de lo que nos tenía acostumbrado y pese a que aquí su personaje es mucho más ligero que en otras como Foxcatcher o The Big Short, aporta un plus que siempre es bienvenido. Además, consigue un fantástico grado de caracterización, transformándose en Bobby Riggs de una manera tremendamente natural.

Desafortunadamente, el resto del amplio número de actores en pantalla no consigue aportar mucho, más allá de servir como acompañamiento narrativo de la historia principal. Puestos a destacar, me quedaría con Andrea Riseborough y Alan Cumming, que con un par de momentos de brillantez elevan su participación por delante de otros personajes a priori más potentes, como podrían ser el de Sarah Silverman o un Bill Pullman que parece definitivamente abonado a su eterna cara de sospecha.

Siguiendo con algunas notas positivas, el triangulo amoroso y los vaivenes emocionales de Billie están relativamente bien resueltos y si que consiguen elevar la propuesta de esos momentos. Una lastima que la decisión limitase esto a ser un elemento más dentro del surtido argumental propuesto. Lo mismo ocurre con la necesaria y supuestamente interesante parte reivindicativa con respecto al feminismo y la igualdad, que de nuevo se queda relegada a brochazos que ayudan a empujar la historia y sirven incluso de alivios cómicos en otro ejemplo de incoherencia en el tono. A pesar de eso, tiene momentos con mensajes interesantes y validos que aportan su granito de arena.

Llegados a este punto, lo positivo del film se agota y no me queda mas remedio que valorar una suma de aspectos que desafortunadamente no están a la altura.

Lo primero que creo que resta interés y potencia a la película es la sensación de que en ningún momento tiene claro el camino a seguir. No sabe si ser un drama de identidad, un biopic o la clásica historia de superación deportiva y en ese pozo de dudas, es el espectador el que sale perdiendo. La realidad es que cualquiera de esos caminos, unido a la calidad de las interpretaciones, podría haber conseguido sacar adelante una gran obra, pero la necesidad de tocar todos los puntos resta empaque y crea un popurri de momentos que no provocan emoción sino distancia. Además, aun separando y valorando estas escenas individualmente, la sensación es que el piloto automático está más activado que de costumbre y en mi caso, no consiguieron decirme nada. Se podría decir que todo en general está mal resuelto y que los directores no terminan de encontrar un tono en el que todo tenga una cohesión más natural.

La mayoría de estos problemas se podrían haber solucionado en parte con un tramo final más entonado que elevase el nivel general. Por desgracia este no hace acto de presencia. Creo que difícilmente se podría haber hecho un clímax en forma de partido de tenis tan poco disfrutable. Habría que preguntarse si realmente centrarse en este evento de forma tan directa era lo mejor para una película que llevaba prácticamente la mitad de su metraje a la deriva.

Al final, nos queda una película que se estanca y no propone nada nuevo y emocionante, dejándome con la idea de que esto no era más que un producto hecho a la medida de unos actores en busca de nominaciones.. Me apena que Jonathan Dayton y Valerie Faris hayan dado un paso atrás tan grande y espero que pronto vuelvan a un camino que prometía cosas mucho mejores que esta Battle of the Sexes.

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Battle of the Sexes narra la historia real del partido de tenis que en 1973 enfrentó a Bobby Riggs y a Billie Jean King para demostrar que una mujer podía batir a un hombre sobre la pista.

Director: Jonathan Dayton y Valerie Faris

Reparto: Emma Stone, Steve Carell, Andrea Riseborough, Elisabeth Shue, Bill Pulman.