Celeste 2018-02-02T09:07:25+00:00

Project Description

Celeste

Lucha.
Fracasa.
Levántate.
Vence.

Escrito por ivb | @ivb_1973 | 01/02/2018

Al fin has llegado. Estás en ese punto de la vida en el que puedes ver de un modo cristalino lo que tienes delante; tus objetivos y distracciones se te presentan con claridad meridiana. Aún no sabes por qué lo deseas pero has venido con las ideas definidas, tienes que escalar esta montaña. Nadie cree en ti ni en tus métodos pocos ortodoxos. Lo que vas a hacer es una locura y lo sabes, lo saben todos. Entonces ¿por qué en este momento de la vida?, ¿por qué ahora?, te preguntas.

Pero eso no importa. Un chute de adrenalina se apodera de ti mientras emprendes la marcha hacia la cima. Seguro pero cuidadoso avanzas con paso firme, ignorando los avisos que vas encontrando en tu camino. Hay quien dice que pierdes el tiempo, las mismas señales indican que hubo quien lo intentó antes que tú y fracasó. De hecho lo más normal es encontrarse signos de multitud de personas que dieron marcha atrás, que decidieron irse para no volver.

El camino está lleno de dificultades, trampas aparentemente insalvables cierran el paso con frecuencia. Al principio no parece gran cosa y vas aprendiendo a salvarlas, por lo que a medida que avanzas te vas dando cuenta que tienes un talento para ello. Moverse en un entorno hostil es más fácil de lo que parecía en un primer instante y guiarse por el instinto funciona. Es muy posible que hiciese tiempo que no experimentabas tal sincronía con tu cuerpo, pero ahora puedes sentirlo, eres uno con él y auténticas virguerías te salen sin pestañear. Ya lo tienes dominado.

O eso crees. La impaciencia es un enemigo terrible y el ego nos hace creer que podemos lograr las cosas antes de tiempo. No superas muchos obstáculos antes de descubrir que hay tareas imposibles. Mientras estén fuera del camino son fáciles de ignorar, te dices. La determinación sigue siendo la misma, pero nadie dice que no se pueda coger el camino fácil siempre que sea posible.

Por un tiempo todo va bien y avanzas a buen ritmo, pero más pronto que tarde se estrecha el camino y las opciones se ven limitadas. Si quieres cumplir con tus metas toca pasar por la única via posible. Una que apenas admite el paso, pues parece ser hecha para cualquier cosa menos para ser recorrida. En estos momentos te desesperanzarás, lo mandarás todo por la borda y te enfadarás contigo mismo. Tocará pues luchar contra tus miedos.

En esta lucha interna puede que vislumbres el camino y la hostil senda se te presente amable por momentos. Cada elemento ha sido dispuesto con un propósito, nada sobra y todo encaja si te paras a pensarlo, sin dejarte influenciar por tus inseguridades. En este conflicto con uno mismo hay momentos de lucidez que permiten avanzar, aunque no sin dificultad. Enfrentarse a los propios temores es una empresa desafiante y útil a corto plazo pero fútil a la larga, pues la oposición esconde una aprensión aún mayor; la certeza de que, efectivamente, nunca vas a llegar.

Cada paso que das sin aceptar que tu cometido es imposible es un paso que te aleja del mismo, pues no querer ver y aceptar las propias limitaciones es el camino más rápido hacia la desidia y el derrotismo. Te sentirás vencido innumerables veces y solo aceptando que eres incapaz de lograrlo encontrarás la solución que buscas. Los objetivos que nos proponemos a menudo existen para distanciarnos de nosotros mismos y esta es la garantía de que jamás los cumpliremos.

Pero no te rindas, atrévete a intentarlo, a fracasar, a levantarte, a descubrirte y entonces ámate. Ama tus defectos, tus incoherencias, tus miedos. Atrévete a contemplar la posibilidad de que jamás llegues a la cima y que aún y así está bien, porque te habrás ganado a ti mismo por el camino.

Ahora que has llegado abajo del todo toca volver a subir pero no te preocupes, esta vez serás imparable.